¿Donar o prestar?
Muchas donamos dinero por no tener tiempo para dedicarle a las buenas causas, otras veces el sentimiento de culpa o la compasión son las que nos llevan a donar. Pero muchas veces el dinero no es suficiente para el desarrollo de una aldea, de un pueblo o de un país... cada vez los hace más dependiente de las ayudas y no permite que se desarrollen. Ya lo decía la bíblia: "Dale un pescado al hambriento y se llenará por un día; enséñale a pescar y vivirá satisfecho toda una vida" y eso es lo que creo pasa con los países subdesarrollados, viven del pescado pero no saben pescar.
En estos momentos de incertidumbre económica, los más afectados son los hambrientos que no sabían pescar por que vivían de las las colaboraciones, el primer mundo no se puede sostener o los miedos de un futuro incierto hace que bajen las contribuciones por eso cuando vi este sitio Kiva.org me encantó el concepto. En Kiva no tienes que donar dinero sino puedes hacer micropréstamos selectivos a microemprendimientos de empresarios en países del tercer mundo, de esta manera le estas dando el empujón necesario para que empiecen su actividad empresarial, en pocas palabras le estás dando la caña y enseñándole a pescar. Estoy seguro que proyectos como estos generarán impacto no solo en la vida de los microempresarios y sus familias sino también en las aldeas, pueblos y países donde esto suceda.